Niña en su primera visita al ortodoncista– Ortodoncia De La Cruz

¿Hay que esperar al cambio de todos los dientes de leche para visitar el Ortodoncista?

¿A qué edad llevar un niño al ortodoncista? No es necesario esperar a que se hayan caído todos los dientes de leche para llevar a un niño al ortodoncista. De hecho, la American Association of Orthodontists recomienda realizar una primera evaluación ortodóncica alrededor de los 7 años.

Esto no significa que todos los niños necesiten tratamiento a esa edad. En muchos casos, la primera visita sirve simplemente para comprobar que los dientes permanentes están erupcionando adecuadamente, que existe suficiente espacio y que el crecimiento de los maxilares sigue un patrón normal.

¿Por qué una primera evaluación alrededor de los 7 años?

Entre los 6 y 8 años comienza la llamada dentición mixta, una etapa en la que conviven dientes de leche y dientes permanentes.
A esta edad suelen haber aparecido los primeros molares permanentes y varios incisivos. Esto nos permite valorar mejor cómo está desarrollándose la mordida, cuánto espacio existe para los dientes que todavía faltan por salir y si hay alguna alteración que convenga vigilar.
El desarrollo dental varía considerablemente de un niño a otro. Algunos cambian los dientes más temprano y otros más tarde, sin que esto necesariamente represente un problema. Por eso no se decide iniciar un tratamiento únicamente por la edad, sino por lo que encontramos durante la evaluación.

Evaluar temprano no significa tratar temprano

Este es probablemente el concepto más importante.

Una primera visita al ortodoncista a los 7 años no significa colocar brackets o alineadores inmediatamente. En muchos niños la mejor decisión será observar el crecimiento y la erupción de los dientes y realizar controles periódicos hasta que llegue el momento apropiado para tratar.

Sin embargo, existen determinados problemas en los que detectarlos temprano puede ser útil, porque esperar hasta que hayan salido todos los dientes permanentes podría hacer más difícil su manejo.

Entre las situaciones que conviene evaluar se encuentran:

  • mordidas cruzadas anteriores o posteriores;
  • desviación de la mandíbula hacia un lado al cerrar;
  • dientes superiores excesivamente salidos hacia adelante;
  • pérdida prematura de dientes de leche;
  • dientes permanentes que no están erupcionando normalmente;
  • dientes adicionales o ausencia de dientes permanentes;
  • alta importante de espacio o apiñamiento severo;
  • asimetrías dentales o de los maxilares;
  • y hábitos persistentes, como chuparse el dedo, cuando están afectando la mordida.

Detectar alguna de estas situaciones tampoco significa necesariamente que haya que comenzar tratamiento inmediatamente. Lo importante es saber si existe una ventaja real en intervenir o si es mejor esperar.

¿Qué es la ortodoncia interceptiva?

Cuando existe una indicación específica, algunos niños pueden beneficiarse de una primera fase de tratamiento u ortodoncia interceptiva.
El objetivo de esta fase no es dejar todos los dientes perfectamente alineados a una edad temprana. Se busca resolver un problema concreto durante una etapa del crecimiento en la que puede ser más conveniente hacerlo.
Por ejemplo, algunas mordidas cruzadas pueden corregirse tempranamente, se puede intentar preservar el espacio necesario para dientes permanentes o intervenir cuando la trayectoria de erupción de algún diente no es favorable.
La primera fase debe tener siempre un objetivo claro. No todos los niños la necesitan.

¿El tratamiento temprano evita una segunda fase de ortodoncia?

No necesariamente.
Un niño que recibe tratamiento temprano puede necesitar posteriormente una segunda fase cuando hayan erupcionado la mayoría de los dientes permanentes. En otros casos, después de la primera evaluación solo será necesario mantener al paciente en observación durante varios años.
Por eso, el beneficio de consultar temprano no consiste en comenzar el tratamiento cuanto antes, sino en poder decidir cuál es el mejor momento para tratar cada problema.
En ortodoncia, tratar demasiado pronto puede ser tan innecesario como esperar demasiado ante determinados problemas.

Evitar también el sobretratamiento

La detección temprana es importante, pero también lo es evitar tratamientos que no tengan una indicación clara.
En niños, iniciar una primera fase sin un objetivo específico puede significar más tiempo de tratamiento, mayor costo y una mayor carga para el paciente y su familia, sin que necesariamente exista un beneficio proporcional.
Esto adquiere especial importancia en una época en la que disponemos de cada vez más alternativas, incluidos los alineadores transparentes para niños. La innovación tecnológica es bienvenida y ha ampliado considerablemente las posibilidades de tratamiento en ortodoncia, pero una nueva tecnología no convierte automáticamente un tratamiento en necesario.
Los alineadores pueden ser una excelente opción para determinados niños y determinados problemas. Sin embargo, al igual que ocurre con los brackets u otros aparatos, la decisión de utilizarlos debe partir primero del diagnóstico y de los objetivos del tratamiento, y no de la tecnología disponible o de la moda.
Si está considerando esta alternativa para su hijo, puede leer nuestro artículo “Alineadores en niños: lo que los padres deben saber”, donde explicamos sus indicaciones, ventajas, limitaciones y qué factores deben considerarse antes de iniciar un tratamiento.

¿Qué puede pasar si esperamos hasta que salgan todos los dientes permanentes?

En muchos niños, esperar es perfectamente adecuado.
Sin embargo, algunas alteraciones de la mordida, del espacio disponible o de la erupción de los dientes pueden manejarse mejor mientras el niño todavía está creciendo y cambiando los dientes.
Por ejemplo, una mordida cruzada que provoca que la mandíbula se desplace hacia un lado al cerrar puede ser conveniente corregirla antes pues podría llevar a problemas de crecimiento esquelético. Lo mismo ocurre con algunas pérdidas tempranas de espacio o ciertas alteraciones en la trayectoria de erupción de los dientes permanentes.
La decisión depende siempre del diagnóstico individual.

Entonces, ¿a qué edad llevar a un niño al ortodoncista?

Como regla general, una primera evaluación ortodóncica alrededor de los 7 años permite comprobar que el desarrollo de los dientes y de la mordida está ocurriendo adecuadamente.
La mayoría de los niños no necesitará iniciar tratamiento inmediatamente. Pero esta primera valoración permite identificar aquellos problemas que sí conviene vigilar o tratar antes de que termine el recambio de todos los dientes de leche.

En Ortodoncia De La Cruz, evaluamos el crecimiento facial, la mordida, el espacio disponible y la erupción de los dientes para determinar de forma individualizada si un niño necesita tratamiento, seguimiento o simplemente esperar.
Nuestro objetivo no es comenzar la ortodoncia lo antes posible, sino hacerla en el momento en que realmente pueda aportar un beneficio.

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